Los Viajes de Willow Silver: La emperatriz de los ojos ámbar



(Novela Ciencia Ficción - Steampunk)


Capítulo I

La nave Erbio se encontraba abandonada en un depósito para ser vendida como chatarra. Las fábricas de androides solían comerciar con las chatarreras, máximas proveedoras de metal. Seguramente, aquel planeador habría recorrido todo Londres en su época de gloria, pero ahora, sus magníficas piezas, formarían las partes de algún autómata. Willow lo sabía. Era una "desarmadora" y estaba destinada a desmontar pieza por pieza, aquella belleza metálica. La habían llevado un sábado, casi al finalizar su horario de trabajo. Era una nave pequeña, en comparación con las que solían llevarle para desarmar. Sentía lástima por tener que echar mano sobre ella. Era una preciosidad única y jamás había visto algo así. Estaba patentada con un número de serie y sus respectivas letras "ERBIO 237 X 8900". La examinó con cuidado y luego de un rato se sentó en el gastado asiento de cuero negro. Con la manga de su chaqueta limpió los cristales del cuentakilómetros y los espejos retrovisores. 

-Es un lindo planeador humana Willow.- le dijo su compañero androide "desarmador". -Es una nave de exploración muy parecida a las naves militares, pero esta tiene algunas piezas diferentes. ¿Con que fin la habrán fabricado?... Eso no está en mis registros, pero debo apuntar la patente en mi sistema.

-Apunta la patente Fitriz, así tal vez puedas encontrar al fabricante en tus archivos.

-Éso estoy procesando humana Willow- respondió el androide mientras guardaba los datos en su cerebro metálico.- al parecer, los planos de la nave están registrados en la Guardia Nacional del Polo Norte. Su creador era un explorador llamado Ivan Finner. Fue vendida como chatarra hace dos años, veintinueve días y dieseis horas con trece minutos...

-Ya... ya Fitriz, no quiero tantos detalles. ¿Quieres subir?. Hay espacio para uno mas en el asiento trasero.

-Éso haré humana Willow, si es su deseo. Subiré a la parte trasera, y colocaré mis partes metálicas en el asiento, pero debo advertirle que solo quedan cinco minutos para concluir su día laboral.

-No es algo que me importe Fitriz, sube y deja de hablar. Tal vez puedas apreciar conmigo esta belleza. ¿Crees que algún día pueda ser exploradora, y viajar en una nave como esta?

-Humana Willow, no me han programado para entender tantos aspectos de la pasión humana, pero tal vez en mi memoria, pueda encontrar algún dato sobre su planteo... Sin embargo, no hallo nada. No encuentro nada sobre "desarmadores" que se conviertan en exploradores. Pero no tome mis palabras como un cumplido. Soy un androide de memoria limitada.

-Fitriz, creo que podría arreglar eso. Expandir tu memoria, para que puedas almacenar datos y seguirías siendo el mismo. Nadie se va a dar cuenta. Le podría pedir a Gerhard que me deje llevarte a casa para limpiarte y agregar algunas piezas que podrían mejorar tu rendimiento. 

-¡Oh!... ¡Éso sería maravilloso humana Willow! Además, mis partes necesitan aceite con urgencia y nadie atiende las necesidades de los androides. Simplemente me reemplazaran por uno nuevo cuando empiece a fallar. 

Willow se estiró y bostezó como frecuentemente lo hacía. Agarró el volante con sus pálidos dedos y acarició una lejana idea en sus pensamientos. Se imaginó viajando y explorando todos los rincones de la tierra junto a su único amigo, Fitriz. Otro bostezo la asaltó por sorpresa. Era hora de marcharse a su hogar y dejar los sueños a un lado. El lunes tendría que desarmar a "Erbio" y verla convertida en cientos de piezas metálicas que irían directo a la fundición. Se sintió apenada.

-Vamos Fitriz. Es hora de marcharse a casa. Te llevaré conmigo para aceitar tus engranajes y todo eso...

-Así haré humana Willow. Quitaré mis partes metálicas de este asiento y me dirigiré a su hogar con usted...- hizo una pausa mientras observaba el asiento con sus ojos examinadores. -Debería ver esto humana Willow. Creo que a los seres humanos les interesan los libros, y si mis ojos no me fallan, esto es un libro... - decía mientras extendía su brazo metálico y le alcanzaba un cuaderno de tapas gruesas y oscuras. 

-No es un libro Fitriz, es un cuaderno de viajes. Pertenece al dueño de esta nave. Observa su nombre en la primer página "Ivan Finner. Cuaderno de viajes" ¿lo ves?. 

-Sí humana Willow, puedo verlo. Pero no se qué es un cuaderno de viajes...

-Cuando expanda tu memoria lo sabrás Fitriz... Ahora vamos a casa que hay mucho trabajo que hacerte. Llevaremos el cuaderno para leerlo y tal vez también descubramos cosas interesantes de "Erbio". 

Capítulo II

La casa de Willow estaba en el piso número veintisiete de un edificio en el barrio de trabajadores. Era un monoambiente pequeño pero cálido. Algunos muebles viejos, una cocina de hierro, un catre y una mesa echa con un cajón en el que se podía leer "Engranajes El Oso. Fabricado en Polonia", conformaban el mobiliario. El androide se ubicó en una esquina, junto a la estufa salamandra. Willow se acomodó en la silla de madera y empezó a hojear el cuaderno de Ivan Finner mientras tomaba té en una taza de latón. Las hojas estaban repletas de fantásticas ilustraciones que el explorador había dibujado en cada una de las páginas junto a anotaciones que iba realizando. En la primera Willow leyó: "17 de Marzo 1915 - La Erbio planeó por mas de cinco horas. Nos detuvimos en la base Vent para cargar combustible y así continuar nuestro vuelo hacia África. Allí me reencontraré con Lucinda, mi amada esposa." "19 de Marzo de 1915 - Una tormenta me atrapó por sorpresa. La Erbio se averió y decidí aterrizar. No se dónde estoy, sólo se que es territorio Africano. Debo encontrar la forma de reparar la nave." "20 de Marzo de 1915 - La lluvia no cesa. Me encuentro dentro de la cabina de la nave. Aún no he podido revisar la avería. Todo es selva a mi alrededor." "21 de Marzo de 1915 - La lluvia se detuvo a la media noche. Ha amanecido con un sol radiante. África es una belleza. Tomé algunas fotos para que Lucinda  tenga postales de recuerdo. A mi alrededor hay árboles repletos de aves, lémures y especies desconocidas para mi. Si no tuviera que volver cuánto antes, me quedaría a explorar esta zona que aparentemente no ha sido tocada por el hombre blanco aún." 






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